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This content is only available in Spanish. You can read its automatic translation by clicking here.Adolescencia Libre de Móviles: «Hay que regular para poder educar»
Las sentencias contra Meta en Estados Unidos han demostrado lo que muchas familias ya intuían: que estas plataformas sabían el daño que causaban y lo ocultaron. Hablamos con la Asociación Adolescencia Libre de Móviles sobre la nueva ley que se está planteando en España, la verificación de edad, el enganche a la IA y una pregunta que cada vez más padres se hacen: qué pasa cuando esperas hasta los 16 años y tu hijo igualmente hace mal uso del móvil.
Acabamos de ver dos sentencias históricas en EE.UU. contra Meta y YouTube. Los documentos internos presentados en el juicio demostraron que estas empresas sabían el daño que causaban, especialmente a adolescentes, y lo ocultaron. ¿Qué supone para Adolescencia Libre de móviles (ALM) que ya no sea una opinión, sino un veredicto judicial?
Para ALM, cualquier sentencia judicial que abogue por la protección a los menores, supone un gran avance. Por un lado, vemos cómo a nivel jurídico se van tomando decisiones que mejoran la protección en el uso de la tecnología. Por otro, estas medidas ayudan a cambiar la percepción social y ponen a las familias en alerta en relación al uso que sus hijos hacen de las redes sociales.
La multa de 375 millones en Nuevo México suena enorme, pero Meta factura más de 160.000 millones al año. ¿Les "sale más barato" pagar multas que cambiar su modelo de negocio? ¿Qué tipo de consecuencias serían realmente disuasorias?
Es cierto que las medidas tienen que ir en relación con la magnitud de la empresa para que estas sean realmente disuasorias, pero también es verdad que no sólo se trata de consecuencias económicas, sino de percepción social. Si las redes sociales tienen que hacer frente a sentencias que les castigan por no haber protegido a los menores, es probable que las familias miren con mayor reticencia el uso de las mismas por parte de sus hijos y que se decidan por medidas más restrictivas. Una muestra del efecto que está teniendo el cambio en la percepción social y las medidas judiciales es que Instagram ha empezado a publicitar cuentas para menores. En ellas, dicen aumentar la protección y adecuar el contenido a la edad de los usuarios.
Cuando Pedro Sánchez anunció la prohibición de redes a menores de 16, ¿cuál fue vuestra reacción? Lleváis desde 2023 pidiendo exactamente eso. ¿Celebración, escepticismo, o las dos cosas?
Sin duda, es una gran noticia que los poderes políticos se alineen con las preocupaciones sociales y que pongan como objetivo la protección de los menores. Lo que ahora es importante es ver cómo se implementarán las medidas necesarias para que esta protección sea efectiva y qué consecuencias tendrá para las tecnológicas en caso de incumplimiento. Seguimos con mucho interés los avances en relación a los verificadores de edad, que permitirán controlar el acceso de los menores a contenido inapropiado.
Ya se prohíbe el alcohol y el tabaco a menores y aún así acceden. ¿No es ingenuo pensar que una ley va a impedir que los adolescentes se abran cuentas en redes? ¿Cómo debería funcionar la verificación de edad para ser realmente eficaz?
Sabemos que los controles parentales actualmente no protegen a los menores del contenido inadecuado a su edad. Es por ello que es importante generar herramientas que permitan cumplir las normas, pero lo primero es que éstas existan. Tiene que haber una normativa reguladora y a continuación, se trata de desarrollar un sistema eficaz en la verificación de edad que permita controlar este acceso y que respete los derechos de todos los usuarios. Pero sobre todo, tenemos que poner como prioridad la protección de los menores y desarrollar las herramientas necesarias para que esto se cumpla.
La verificación de edad tiene un precio incómodo: para demostrar que tienes más de 16 años, tendrás que identificarte. Hay quien dice que esto es peor que el problema que pretende resolver, porque convierte a las plataformas en bases de datos de identidad de millones de personas. ¿Cómo se resuelve esa contradicción? ¿Puede existir una verificación de edad que no sea a la vez una verificación de identidad?
Desde la UE se está trabajando para desarrollar verificadores de edad que no comprometan los datos de las personas y confiamos en que así sea. Igualmente, es llamativo cómo cada día cedemos nuestros datos en cada aplicación que utilizamos, pero se convierte en un problema cuando el objetivo es proteger a los menores. Esto debería ser un tema de reflexión: ¿dónde ponemos el foco o cuál es la prioridad?
Es fundamental que nosotros seamos ejemplo y hagamos un uso racional de nuestros teléfonos, sobre todo en momentos compartidos.
¿No sería mejor educar que prohibir? ¿Hasta qué punto la prohibición no hace más que posponer el problema?
No se trata de una dicotomía, si no que ambos aspectos pueden convivir. Hay que regular para poder educar. No podemos educar en aspectos como la sexualidad si no controlamos que nuestros hijos no estén siendo expuestos a contenido sexual violento. El desarrollo cognitivo y emocional de los menores es fundamental para hacer frente a situaciones o problemas que puedan encontrarse en las redes sociales. Este desarrollo tiene que ver con la edad y no se puede acelerar por la exposición temprana. Lo único que conseguimos exponiéndoles a situaciones para las que no están preparados es generar incertidumbre, inquietud y sensación de indefensión. Se ve muy claramente cuando hablamos del mundo real: yo sé que mi hijo en algún momento va a salir de noche y estará por la calle a las tres de la mañana, pero no se me ocurre permitirlo cuando tiene 8 años. Es necesario que desarrolle herramientas y experiencias que le permitan resolver o enfrentarse a los posibles problemas que puedan surgir.
La pregunta anterior tiene relación con algo que estoy viendo últimamente: familias que han esperado hasta los 15 o 16 años para que sus hijos tengan un móvil y se están encontrando con que a esa edad también hacen mal uso... ¿qué les diríais?
La adolescencia sigue siendo un momento complicado para la autorregulación. Es importante establecer normas y límites claros en el uso de dispositivos, como horarios o circunstancias en las que no se pueden usar. También es fundamental que nosotros seamos ejemplo y hagamos un uso racional de nuestros teléfonos, sobre todo en momentos compartidos.
¿Hay un perfil típico de familia que llega a vosotros? ¿Los que ya dieron el móvil y se arrepienten, o los que buscan apoyo para resistir la presión de dárselo?
Hemos conocido familias en ambas circunstancias. Uno de los motores más importantes del movimiento ha sido disminuir la presión social, que es lo que a muchas familias les ha hecho entregar el teléfono a sus hijos. Para ello, hemos diseñado una herramienta que permite conocer cuántas familias en el centro educativo donde estudian tus hijos se comprometen a no darle el teléfono hasta los 16 años. Se llama Pacto de familias y ya contamos con más de 30.000 familias adheridas. Respecto a las familias que ya han entregado el dispositivo y se arrepienten, les animamos a hablar con sus hijos e hijas y revertir la situación: retirarles el teléfono y explicarles que se han equivocado. Tu principal función como padre o madre es la de protegerlos, aunque eso signifique tomar medidas que no sean de su agrado.
La conversación pública gira en torno a TikTok e Instagram, pero los adolescentes están cada vez más enganchados también a la IA. Un tercio ya prefiere hablar con un chatbot antes que con un amigo real. ¿Preocupa esto a ALM igual que las redes sociales, o es un problema diferente?
Cualquier uso de dispositivos tecnológicos para suplir necesidades reales, es preocupante y dada la vulnerabilidad de los menores, debería ser foco de atención y estudio. El uso de las redes sociales, de los videojuegos o de la IA como única vía de socialización es un problema y puede suponer la dificultad para adquirir destrezas sociales necesarias para un correcto desarrollo psico-emocional.
Para muchos adolescentes que no encajan en su entorno —los que tienen intereses minoritarios, los que sufren acoso presencial— las redes eran la posibilidad de encontrar personas afines. ¿Qué ocurrirá ahora con ese chico o chica que en su instituto no tiene a nadie?
Las redes sociales no pueden sustituir las relaciones sociales reales, ya que los códigos y la interacción no suceden de la misma manera. En muchas ocasiones, las personas que sufren acoso escolar si tienen un dispositivo, se llevan el problema a casa, ya que los acosadores aprovechan las redes o las aplicaciones de mensajería instantánea para continuar acosando. Esto significa que la persona no tiene descanso y que sufre acoso las 24 horas del día, los siete días de la semana. Es probable que si los jóvenes no tienen acceso a redes ideen otras maneras de socializar tal y como sucedía antes de la aparición de los teléfonos móviles.
Es probable que si los jóvenes no tienen acceso a redes ideen otras maneras de socializar tal y como sucedía antes de la aparición de los teléfonos móviles
La UE está obligando a las plataformas a cambios concretos: feeds cronológicos opcionales, cuentas privadas por defecto para menores, eliminación de publicidad personalizada. ¿Son avances reales o parches cosméticos? ¿Puede existir una red social segura para adolescentes sin cambiar radicalmente su modelo de negocio?
Las plataformas están desarrollando nuevos modelos por la presión social de las familias que miran con desconfianza el acceso de los menores a contenido no adecuado para su edad o que genera estrés emocional o problemas de autoestima. Frente a esta preocupación, han querido recuperar la confianza, pero debemos analizar en qué se basa su modelo de negocio y si realmente la protección de los menores es una prioridad para ellos. Es probable que una necesidad generada a los 14 años, suponga un cliente de por vida y esto es demasiado jugoso como para dejarlo pasar.
Para las familias que ahora mismo están dudando si dar el móvil para la comunión o el paso a secundaria, con toda la presión del grupo: ¿qué alternativas concretas funcionan realmente?
Por un lado, es importante revisar argumentos y tener claro qué riesgos conlleva la entrega de un dispositivo. Desde ALM pensamos que es importante regirse por el principio de precaución y que si no vemos claro que los beneficios superan con creces los perjuicios en el uso de un teléfono, entonces es necesario retrasar su entrega hasta que lo veamos claro. Por otro lado, es importante reducir la presión social poniéndonos de acuerdo con otras familias del entorno. Para ello, es muy útil el Pacto de Familias.
Comercio Amigo: cuando el barrio recupera su papel
Hay un argumento que los padres repiten a menudo: "Le doy el móvil para que pueda llamarme si necesita algo." Es comprensible. Pero ALMMA lleva tiempo señalando que ese argumento confunde el medio con la necesidad. La necesidad es que el niño pueda comunicarse. El móvil es solo una forma de hacerlo.
De ahí nació la iniciativa del Comercio Amigo. Los establecimientos adheridos lucen un cartel identificativo en el exterior y ponen a disposición de cualquier menor su teléfono para que pueda realizar una llamada. En Navarra se lanzó con el lema Llama a casa / Deitu etxera hemendik, y medio centenar de comercios se sumaron desde el principio. En el Casco Viejo de Bilbao, más de treinta locales se adhirieron. En Boadilla del Monte, el ayuntamiento la impulsó dentro de su campaña municipal Boadilla es Familia. Para el niño el funcionamiento es igual en todos los casos: entrar en un local con el cartel y pedir hacer una llamada.
La iniciativa conecta directamente con la filosofía de Francesco Tonucci y su proyecto La Ciudad de los Niños: devolver a los niños autonomía de movimiento en su propia ciudad, que puedan participar con su presencia física en la vida del barrio de forma independiente, no solo como niños acompañados y de paso reforzar los vínculos comunitarios. Porque un niño que sabe a quién acudir cuando lo necesita no necesita llevar en el bolsillo una ventana abierta permanentemente a TikTok.



