Ludus inició su andadura en junio de 2013. Por aquel entonces no tenía ni la más remota intención de ganar dinero con ello. Ni siquiera me planteé poner publicidad. Los gastos que había los pagaba de mi bolsillo. Acababa de descubrir que había otra forma de educar que me había dejado tan fascinada que quise contribuir a difundirla haciendo lo que yo sabía hacer. La idea partió de las acompañantes del proyecto de mi hijo, que me explicaron las dificultades que tenían tanto ellas como otros proyectos similares para darse a conocer, puesto que no contaban más que con un wordpress que no visitaba nadie. Yo sabía programar y sabía como hacer para que una web saliera medianamente bien posicionada en buscadores, así que me puse a ello. 

Al principio no tenía ni idea de si la web tendría muchas o pocas visitas, pero en seguida se vio que el tema interesaba. Cada vez se apuntaban más proyectos. Empecé a recibir un aluvión de emails de todo tipo. Madres que me contaban sus problemas, proyectos que tenían dudas legales o que me sugerían mejoras; universitarios que me pedían información para sus tesis, gente que me pedía trabajo o que diera a conocer sus productos. Algunos también eran de agradecimiento por haber creado la web, y otros, pocos, ofrecían su ayuda. 

Al ritmo que crecía Ludus enseguida me di cuenta de que no iba a poder mantenerlo en plan hobby dedicándole unas horillas a la semana, así que me pareció buena idea proponer que colaborara cuanta más gente mejor. Una chica se ofreció a traducirlo al euskera, otras personas me propusieron escribir artículos para el blog, sobre pedagogía, legalidad... Les dije a todos que estupendo, pero todo quedó en agua de borrajas. Al final, como suele pasar, nadie tenía tiempo.

Más adelante, un grupo de proyectos me propuso que montara un foro que ellos gestionarían para hacer comunidad y estudiar entre todos alternativas legales. El foro está montado pero apenas se usó. Otra vez el tiempo. 

Mientras tanto yo, que como todo el mundo soy una mortal con poco tiempo, tenía que trabajar y criar un hijo lejos de familia que nos echara un cable. Ludus me empezó a agobiar porque además de repente la educación alternativa se puso de moda con todos los inconvenientes que ello conllevó. Cada vez era más trabajo y se me hacía más pesado. Tuve que empezar a plantearme qué proyectos entraban y cuáles no, todo empezó a ser más complicado. Y aunque había puesto un botoncito para que la gente pudiera hacer donaciones, en dos años no hubo más que tres.

Un amigo me dijo que a lo mejor el problema era que la gente no se daba cuenta del trabajazo que había detrás, que el botón de donar estaba muy escondido... Me sugirió que hiciera un crowdfunding explicando por qué el proyecto era importante y que necesitaba ayuda para mantenerlo. Me pareció buena idea porque lo que no quería hacer era que los proyectos tuvieran que pagar un fijo, ya que sabía que muchos iban muy justos. 

Así que inicié una campaña en Goteo [https://www.goteo.org/project/ludus]. Mi idea era que con el mínimo se cubrieran las horas que dedicaba al mantenimiento de Ludus, y que si se alcanzaba el óptimo, poder cogerme unos meses sabáticos para escribir una guía que resolviera todas las dudas que me llegaban por email.

Al final el crowdfunding salió regular, sobre todo porque no había calculado que el crowdfunding mismo sería un trabajo, entre el esfuerzo que suponía programar las recompensas -ahora lo pienso y solo la palabra ya me da grima- y sobre todo, la promoción misma del crowdfunding. Costó mucho que arrancara, hasta cerca del final no tuve claro que se fuera a alcanzar el mínimo. La verdad es que acabé sintiéndome bastante pesada de dar la brasa con el tema, tanto por las redes, como escribiendo directamente a los proyectos.

Lo más increíble fue que hubo escuelas que compartieron la campaña en facebook presumiendo de que habían colaborado, cuando en realidad no lo habían hecho. En fin, una experiencia muy decepcionante. Se acabó sobrepasando en algo el mínimo gracias a las donaciones de particulares, algunos amigos míos que nada tienen que ver en estos mundos. De los proyectos, no colaboraron ni el 10% (había colaboraciones no económicas, pero ninguno se animó). Todavía hoy me resulta incomprensible que escuelitas a las que la mitad de los niños les ha llegado vía Ludus no pusieran ni un euro. Algunas de ellas todavía me han escrito para pedirme ayuda cuando después ellas han hecho crowdfunding (!).

Como no se llegó al óptimo ni de lejos, tuve que aparcar el proyecto de escribir la guía de pedagogías alternativas. La idea era escribir un PDF descargable gratuito que explicara las diferencias entre pedagogías, pasos para poner en marcha un proyecto, fórmulas legales... Creo que hubiera sido realmente útil. (Poco después un editor se puso en contacto conmigo para proponerme escribir un libro sobre estos temas. No era la misma idea que tenía yo inicialmente -que hubiera incluido más información práctica- pero ha sido útil a muchas familias, estudiantes de magisterio y público en general con curiosidad por el tema para conocer un poco mejor las pedagogías alternativas.)

¿Qué pasó después de todo esto? Di la opción a los proyectos de que aunque no hubieran participado en el crowdfunding pudieran colaborar económicamente y aparecer así destacados en el directorio y con fotos. Participaron unos poquitos, pero las cuentas seguían sin salir. Así que llegué al punto en que estoy ahora y Ludus pasó a ser de pago. Me costó tomar la decisión, pero entre cobrar a los proyectos o cerrar, pensé que era mejor lo primero. Sigo teniendo claro que no quiero que nadie se quede fuera por motivos económicos, y por eso hay una cuota básica muy asequible. Calculando que los proyectos pueden tener de media 12 niños, tocan a menos de lo que cuesta un café al mes por familia. Sinceramente, no creo que nadie se vaya a quedar fuera por eso. Y a pocas familias que les conozcan a través de Ludus, ya les compensa con creces.

Ahora para darse de alta en Ludus hay que suscribir uno de los planes. A los proyectos que ya estaban les voy escribiendo uno a uno para explicarles la nueva situación y las razones (que además están explicadas en la Ayuda). La primera es de pura sostenibilidad económica, pero hay otra también importante, y es que está siendo la manera de mantener el directorio actualizado. Antes había proyectos que se daban de alta, luego cerraban, y no se preocupaban de darse de baja en Ludus. Esto hacía que el directorio estuviera cada vez más desactualizado. En ocasiones me enteraba de que una escuela había cerrado porque me escribía una madre para decirme que no contestaban a los emails ni por teléfono, ni estaban ya donde decían estar. Encima el tono era de pedirme explicaciones, manifestando su malestar porque no tuviera los datos más al día... En fin, el hecho de que Ludus fuera gratis me ha traído principalmente problemas.

Podría decir que lamento haber tenido que llegar hasta aquí, pero la verdad es que lo que siento es haber tardado tanto en darme cuenta de todo esto. Intento que laboralmente nadie me explote y al final he acabado autoexplotada. Muchos proyectos lo han entendido, pero no han dejado de sorprenderme otras reacciones. Algunas personas han propuesto -supongo que con su mejor intención- buscar un servidor económico para que así Ludus pueda seguir siendo gratis. La cosa tiene miga, porque es como decirles a unas educadoras que buscando un local baratito pueden montar un proyecto gratis, así, ninguneando totalmente su labor. Otras, parecen indignadas, como si de repente les quisieran cobrar por algo que daban por hecho que siempre sería gratis -sin querer darse cuenta de que cuando algo es gratis, es porque el producto eres tú. Y por último, las hay también molestas porque les parece un agravio comparativo que haya proyectos que continuan en el directorio sin pagar (aquellos a los que todavía no he comunicado el cambio de condiciones), y llegan al punto de "chivarse" -no encuentro un término más suave- de que tal proyecto nunca ha colaborado.

En fin, que todo este tema me ha dejado estupefacta, me ha parecido que tenía que justificarme por querer cobrar por mi trabajo. Si alguien tiene algún problema con esto, que por favor se pregunte por qué alguien debería seguir trabajando gratis para él, sobre todo si eso le ha traído o puede traer un beneficio económico directo. Siempre he creído que todo trabajador debe tener un sueldo digno. No sé porque lo que creo justo para los demás no iba a serlo para mi. 

Desde luego, lo que tengo claro es que Ludus nunca más va a depender de crowdfundings o lo que buenamente cada uno quiera aportar, porque ya he comprobado que no funciona. Incomprensiblemente, estos mundos alternativos que tanto dicen valorar la colaboración y el cuidado mutuo parecen terminar devorando a sus hijos demasiado a menudo. He visto a personas muy valiosas abandonar proyectos en los que se habían dejado la piel porque han acabado quemadas, hartas de cobrar una miseria y de cargar ellas con todo el trabajo. No quiero que eso me pase a mi. Si continúo con Ludus a pesar de todas las decepciones, es porque realmente creo que la educación debe cambiar y que Ludus está siendo muy útil para dar a conocer los proyectos que ya la están cambiando, así que pienso seguir poniendo todo mi esfuerzo en sacarlo adelante.

Aprovecho para dar las gracias a tod@s los que habéis confiado y dado vuestro apoyo a Ludus. Sin vosotr@s no habría sido posible.