Ch-ch-changes

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Pues sí, murió Suárez, el mismo fin de semana en que las marchas por la dignidad llegaban a Madrid. En estos días, ha tocado recordar a aquellos que condujeron el proceso para que pasáramos de una dictadura a una democracia mientras los pistoleros convertían los asesinatos en algo cotidiano. Por supuesto, se cometieron errores: quienes friegan los platos son los que los rompen. Para unos, los cambios se quedaron cortos, para otros, fue pasarse de la raya. Pero evaluados los políticos de aquella época con perspectiva, resultan bastante audaces, sobre todo si los comparamos con los de ahora. Porque el principal problema de la Transición no fue como comenzó, sino que nos hemos quedado fosilizados allí.

Fueron los tiempos en que se aprobaron los derechos de asociación y de libertad de expresión, se mejoraron la cobertura por desempleo y las pensiones, se introdujo un impuesto progresivo sobre la renta y se instauró la educación básica obligatoria. Este último punto, que puede chirriar a muchos, se debe contemplar desde las circunstancias de aquella época. A finales de los setenta, el niño que no estaba escolarizado no estaba haciendo homeschooling, estaba trabajando en el campo y no por gusto. A pesar de que eran tiempos de crisis económica, se decidió invertir en educación, aún sabiendo que ésta es una inversión a largo plazo (v. Educar en tiempos de transición: significación educativa de los Pactos de la Moncloa).

Ahora, al contrario, asistimos al desguace de reformas que en la transición parecieron tímidas. Se está planteando restringir el derecho de reunión, las coberturas sociales han menguado, los recortes se han cebado en sanidad y educación, los centros educativos cuentan con menos autonomía.

Tampoco las leyes se han adaptado a la evolución de la sociedad. Como hemos dicho, la escolarización obligatoria fue un avance en su época. Hoy en día, sin embargo, que un niño no esté escolarizado no significa que esté desatendido o explotado. Estar escolarizado no significa otra cosa que asistir a un centro homologado. Esta homologación, recordemos, tiene más que ver con las condiciones materiales (contar con instalaciones deportivas y con x número de wáteres) que con lo que se aprende y cómo se aprende. Por tanto, puede estar disfrutando de una mejor educación un niño no escolarizado que otro que sí lo esté. Depende del caso. Pero las leyes son claras y no escolarizar a un niño mayor de seis años puede acarrear problemas legales.

Ojo que no estoy defendiendo que los servicios sociales no tomen cartas en el asunto cuando un niño no va al cole porque está desatendido, o porque haya tenido la mala suerte de nacer en una familia sectaria que pretende criarlo aislado del mundo. Pero en la mayoría de los casos, las familias que optan por no llevar a sus hijos a la escuela tradicional es porque rechazan el actual sistema educativo y quieren otra educación. Se puede estar de acuerdo o no con ellos, pero no se puede negar que han tomado una decisión que no es sencilla sopesando pros y contras y buscando lo mejor para sus hijos. Por eso, no es de recibo que los servicios sociales puedan llegar a amenazar con retirar la custodia, basándose en leyes que se promulgaron en otro contexto y sin tener en cuenta cada caso concreto.

Una vez más, la sociedad va por delante de sus representantes, que ensalzan la amplitud de miras y la valentía de Suárez ahora que está muerto, sin ser capaces ellos mismos de emularlas. Que conciben la democracia como un pedir el voto a los ciudadanos cada cuatro años, sin escucharles y sin considerarles maduros para tomar sus propias decisiones. Haciéndoles creer que ellos son los expertos y que los ciudadanos tienen que delegar en su juicio aspectos tan importantes como la educación. Probablemente, dentro de unos años, las familias que hoy son mal vistas por no llevar a sus hijos al cole oficial, sean ensalzadas como pioneras de un cambio de miras -e incluso, el dirigente de turno querrá hacerse la foto con ellas.

A primera vista, el panorama no parece halagüeño, pero en realidad estamos viviendo un momento muy interesante. Cada vez hay más escuelas libres, proliferan las jornadas sobre el tema, se están creando grupos de trabajo para estudiar como encajarnos dentro de la legalidad -o cómo hacernos escuchar para que las leyes nos tengan en cuenta. Ahora mismo, es muy importante realizar una labor de difusión que permita dar a conocer otras realidades educativas, de forma que quienes las miran con recelo puedan evaluarlas con un mayor conocimiento de causa. Porque ¿qué puede haber de malo en una educación en la que el niño forma parte activa?

Proximamente se celebrarán dos jornadas sobre educación alternativa, una en Bádajoz y otra en Asturias. Puede ser una buena ocasión para conocer diferentes proyectos y pensar en estrategias colectivas.

Más info:

Acompaando a la escuela

http://gallery.mailchimp.com/301c04d443c60515c787cc2ac/files/acompan_ando2014.pdf
https://docs.google.com/forms/d/1Xf2P9LFH2Pln03z87AIWwEb1_WgBk3ukkn8BphNeslQ/viewform

Jornadas Andolina
http://jornadas.colegioandolina.org/programa



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