Para educar a una tribu hace falta un niño

Me llamo André, soy un niño, no como caramelos y no voy al cole de esta manera se presentaba André Stern cuando tenía cuatro años. Algunas décadas después, confiesa que en su vida han cambiado muy pocas cosas y que sigue dedicándose, fundamentalmente, a jugar y a ver la vida desde el otro lado del espejo, adonde intenta llevar durante un rato a quienes le escuchan.

André Stern nunca fue escolarizado. Sus padres, Michèle y Arno Stern, tomaron esta decisión no porque estuvieran en contra de la escuela, sino porque estaban a favor de dejar florecer las disposiciones espontáneas del niño. + leer más

Ch-ch-changes

Pues sí, murió Suárez, el mismo fin de semana en que las marchas por la dignidad llegaban a Madrid. En estos días, ha tocado recordar a aquellos que condujeron el proceso para que pasaramos de una dictadura a una democracia mientras los pistoleros convertían los asesinatos en algo cotidiano. Por supuesto, se cometieron errores. Quienes friegan los platos son los que los rompen. Para unos, los cambios se quedaron cortos, para otros, fue pasarse de la raya. Pero evaluados los políticos de aquella época con perspectiva, y sobre todo, por comparación a lo que ha venido después, hay que reconocerles que tomaron decisiones de altura y, muchas veces, audaces. + leer más