La conciliación o el intento por conseguir equilibrar una balanza de hijos, familia, trabajo, amigos, cuidados e intimidad suele convertirse en tarea imposible. La pregunta es por qué. Es fuente de insatisfacción constante. Vamos con la lengua fuera a todas partes. Sin descanso. Con desasosiego. Sufriendo. Como dijo Leonor Watling en la presentación del libro que acabo de publicar -Conciliaqué. Del engaño de la conciliación al cambio real. Ed. Litera- siempre que nos tenemos que ir de un sitio lo hacemos desde el dolor, pareciera como si nunca estuviéramos en el lugar que queremos. + leer más