Para educar a una tribu hace falta un niño

"Me llamo André, soy un niño, no como caramelos y no voy al cole". De esta manera se presentaba André Stern cuando tenía cuatro años. Algunas décadas después, confiesa que en su vida han cambiado muy pocas cosas y que sigue dedicándose, fundamentalmente, a jugar y a ver la vida desde el otro lado del espejo, adonde intenta llevar durante un rato a quienes le escuchan. + leer más